Críticas de Música: Varios breves

Marzo 31, 2006

Unas breves reseñas de unos discos que he escuchado últimamente para saciar mi sed de reseñar algo que no sean cómics (que es principalmente a lo que me dedico desde que estoy en Volatilis):

System of a down – Hypnotize (3/5):
Siguiendo la línea de Mesmerize (por algo eran ambos parte de un disco doble en un principio) aparece una especie de segunda parte algo inferior en cuanto a la calidad general de los temas incluídos. Aún así, supongo que, a quién le guste el grupo, disfrutará con el disco.
EdGuy – Rocket Ride (4/5):
Gran disco el nuevo de los alemanes con muy buenos temas, buena composición y diversión, como siempre. Para los fans de la banda, lo de siempre. Para los no iniciados: un gran disco de metal que no puede defraudaros (escuchad el tema homónimo para engancharos).
The Darkness – One way ticket to the hell… and back (4/5):
Segundo disco del grupo y segundo éxito. No sorprende como el anterior, pero es mejor disco que Permission to Land, para mí bastante mejor y un paso adelante para los chiflados de The Darkness. Atención a todos los temas, que hay mucha calidad.
James Blunt – Chasing Time The Bedlam Sessions (3,5/5):
Más allá de la super-radiada You´re beautiful (una buen tema más allá de lo que lo han rayado), Blunt es un cantante suave que relaja y que tripica su efectividad en este disco acústico que está lleno de buenos temas y el potencial de convertir la habitación en la que uno está en un remanso de paz.
Eminem – Curtain Call / The Hits (3,5/5):
Un grandes éxitos es lo que le faltaba a Marshall Matters para culminar su carrera. Aunque últimamente ha dejado de estar en boca de todos, cada vez que hace algo, vuelve a la palestra. Un buen disco para recordar sus mejores temas, una buena selección de sus temas más comerciales y mejores para mí. Interesante.


Quejas de un freak: No sabe no contesta

Marzo 29, 2006

Esta mañana repetían en La Sexta (sí, ya está aquí: de obligada visión Los Soprano y Padre de Familia) programas del día anterior, que todavía no tienen material para llenar la parrilla. El caso es que estuve viendo el concurso No sabe No contesta, presentado por Miki Nadal. En la prueba final, la concursante tenía que relacionar unas frases relativas a la serie Los Simpsons con las cifras correspondientes y, ante mi asombro, le dieron por buena la siguiente asociación: Temporadas emitidas –> 12. Vamos a ver, vamos a ver. Lo primero es que Miki dice que sí, que llevaban 12 años emitiéndose y todos sabemos que no entendemos por "temporada", "años en antena", ni de lejos (en muchos casos la diferencia puede ser abismal, en otros casi concuerda al dedillo). Pero, de todas formas, si el primer capítulo se emite en 1989 (el primer capítulo se emite el 17 de diciembre y es el especial de navidad Simpsons Roasting on an Open Fire), como bien dicen en el concurso, ¿alguien se ha olvidado de sumar? Serían 16 de sus "temporadas" para 17. Ciñiéndonos a lo que la gente llama temporada normalmente, en USA, están emitiéndose los capítulos pertenecientes a la 17ª temporada, conque… En fin, sólo era para desahogarme, que estas cosas del no documentarse me ponen malo. Ya me he quedado tranquilo, gracias por su atención.


Microrrelatos

Marzo 28, 2006
Había en la universidad un concursillo de microrrelatos y yo, como soy muy aficionado a eso de molestar a los demás con mis palabrejas, pues mandé un par de relatos. No son gran cosa, pero bueno, cada uno a su estilo, tienen algo de bueno. El primero es una metáfora algo rebuscada y el segundo un simple relato sobre una parte del día a día de alguien (que podría ser yo…). Allá van, espero que os gusten (no son largos, tranquilos):
EXCUSAS BIZARRAS
Sólo era un árbol que le hablaba, nada más. Algo que contar al día siguiente o algo imposible de recordar, sin término medio. “¿Dónde estoy?”, le preguntó. Pero no le respondía. “Te he oído hablar, responde”, le suplicó. “No quiero pensar que me estoy volviendo loco”. Pero no le respondía. Cayó al suelo rendido, mirando al suelo, sumiso, mareando las hojas del suelo con sus manos. De pronto, su mano se cerró y exprimió las hojas caídas, mientras lanzaba el puño contra el árbol. “¡Háblame, te he oído!”. Pero no le respondía. Se apretó la mano entre los muslos para amortiguar el dolor, mientras cerraba los ojos y se retorcía. La mano sangraba y le dolía en una sinfonía lacónica de ensayo y error que nunca se escucha lo suficiente. Entonces, abrió los ojos y le miró de nuevo, enfadado. “Si no quieres decir nada, tendré que obligarte”, dijo amenazante. “Vamos, di algo”. Pero no le respondía. Escudriñó entre sus bolsillos en busca de algo afilado y encontró una navaja suiza, de esas que dudas que tengan algo que corte de verdad. Pero era suficiente. La sacó lentamente y se la enseñó. “Me estás obligando a esto”. Palpó con los dedos buscando la herramienta apropiada para la ocasión y no tardó en aparecer. Cortaba y, con eso, bastaba. “No hay porqué seguir adelante, sólo háblame”. Pero no le respondía. Se lanzó contra el árbol, hundiendo la navaja en su corteza. “¿Te gusta? Seguro que no, háblame y pararé”. Pero no le respondía. “¡Háblame!”. Entonces, siguió apuñalando la piel del tronco, sintiendo como la savia salía lentamente, humedeciendo la hoja. “Te pondré mi nombre, para que no te olvides de mí, ya que no quieres decir nada”. Primero una “D” y después el resto, lentamente, sin mucha precisión, pero con un resultado vistoso. “¿Creías que no me atrevería? Esto te pasa por no contestarme”. Se alejó unos metros, sin dejar de mirarlo directamente y, cuando había dado 10 pasos, guardó la navaja y se dio la vuelta tranquilamente. Y el árbol siguió allí, no le respondía y nunca lo iba a hacer.
DESPERTARES
Cuando suena la alarma es como si se quemara la nube del cielo en la que duermo con mi ángel. En ese momento nos volvemos el uno al otro, aún sin abrir los ojos que, perezosos, aún tardarán en despertar. Nos tocamos, nos abrazamos, nos sentimos, sentimos que estamos allí, juntos, aunque, por lo menos uno se tenga que marchar. Un ronroneo rodeado de lamento sale de mis labios lentamente, mezclando un “no” con un “mmm”. Pero, al final, siempre acaba llegando el momento en que se marcha, el momento en que nos besamos y sale hacia la gélida realidad de la mañana en su habitación. Apenas puedo abrir los ojos pero, con la luz del baño, es suficiente para verla marchar. Cuando se levanta la cama se llena de vacío y yo lo espanto rellenándolo, solidario, con todo mi cuerpo extendido en noventa centímetros de sueños. Doblo las rodillas, estiro las piernas y me acomodo en el colchón mientras oigo el agua de la ducha caer, como la arena de un fatídico reloj. Y cuando se termina, sé que ya falta menos para estar completamente solo. Sale de la ducha, la luz vuelve y yo me apoyo en un lado distinto del cuerpo por tercera vez en un minuto, buscando una posición que no existe en la que mis brazos no me molestan y el hombro no me duele tanto. Mientras se viste la miro con los ojos un poco más abiertos pero con el mismo sueño de las siete y media y espero a que vaya a desayunar para volver a cerrarlos por completo. Son cinco minutos, puede que un poco más, pero vuelvo a caer de lleno en los brazos de Morfeo, completamente. Así, cuando vuelve y se sienta en la cama, me sobresalto y me estremezco dentro de mi refugio.
- ¿Te habías vuelto a dormir, eh?
- ¿Yo?, qué va…
Sentada me dice lo que le depara el día y creo que lo oigo todo, porque la escucho, lo juro, pero un par de horas después, sus palabras suenan como un sueño dentro de otro.
Cuando llega la hora, nos despedimos con buenos deseos por mi parte y envidia por la suya. Y no me extraña. Al cerrar la puerta mis párpados parecen unidos por bisagras iguales y se tornan con un portazo. Después me acomodo y echo de menos su cuerpo junto al mío mientras bostezo. Parece imposible que me vuelva a volver a dormir, pero ya hay otra alarma esperándome a mí más tarde, para hacerme caer definitivamente al suelo de la realidad. Me doy un par de vueltas más usando el colchón como muelle y dejo que mi boca abierta lo diga todo contra la almohada. Va a ser un duro despertar.

En Volatilis (V)

Marzo 22, 2006

Bueno, ya sabeís, os dejo una lista de mis post publicados en Volatilis, un blog sobre cómics y otros temas, diferente a los demás. No dejéis de echarla un vistazo por si acaso hay algo que os interesa, que nunca se sabe:

- Ultimate Avengers, The Movie

- Las compras de Marzo (I)

- Las compras de Marzo (II)

- Las compras de Marzo (III)

- Día del Orgullo Friki

- Las compras de Marzo (IV)

- Las compras de Marzo (V)

Probablemente ésta sea la última entrega ya que pondré los post en el link que hay debajo del link de Volatilis de la derecha. Un saludo a todos/as. Nos leemos por aquí, allí y allá.


F1: GP de Malasia

Marzo 22, 2006

Otro gran premio con emoción y, sobre todo, algún golpe importante que, cómo no, implicó al piloto con más suerte de la parrilla, el finés Kimi Raikkonen. Esta vez, Alonso, volvió a dar una lección de salidas, adelantando a cuatro pilotos saliendo desde la séptima posición (parte del mérito, por supuesto, es a quién adelantó: como mínimo a los dos McLaren que le precedían). Al final, el inédito pódium dejó al español (que sigue líder del mundial, por supuesto) segundo, a su compañero de equipo, Fisichella, primero y al inglés Jason Button, tercero. Este año promete en cuanto a diversión (y para Renault). Un saludo.


La tira de la panda (XIV)

Marzo 19, 2006
XIV: QUÉ VIDA MÁS TRISTE
2- Extras. Las primeras tiras que hice: Concurso, Hachas y El más allá.
Una tira la de esta vez, que se entiende bastante mejor habiendo visto alguno de los video-blogs de quevidamastriste.com, una página que os recomiendo fervientemente, con pequeños cortos muy graciosos que nos narran, cada domingo, las aventuras y desventuras de Borja y sus novias, ex-novias, amigos, conocidos… Los extras son un pequeño añadido con tiras bastante viejas, pero bueno, algo es algo. En fin, nada más, que os guste, amigos. Nos leemos. Un saludo.

Los seis grados de separación

Marzo 16, 2006
Me mandó mi hermano el otro día este link que me recordó, obviamente a la conversación que tuvimos un día él, Hamman y servidor. Les comentaba yo que había visto un anuncio en la FOX en que decían que dos personas cualesquiera del mundo se podían relacionar entre sí usando a seis personas (la verdad es que no recuerdo si, en este caso, decían cuatro, lo cual ya sería diferente). Esto les turbó bastante, ya que no lo creían posible, aunque acontecimientos posteriores de la noche nos dieron otra perspectiva del asuto. Pero eso es otra historia. El caso que, según dicen en el blog de loretahur, el teorema de los “Seis grados de separación” consiste en lo siguiente: dos personas tomadas al azar de entre todos los habitantes del planeta estarían unidas por una cadena de conocidos de, como mucho, seis miembros. Acojona, ¿eh? El caso es que parece ser que en los USA se puso de moda jugar a buscar cual era el factor de separación (las personas que separan a otras dos) entre cualquier actor del mundo y Kevin Bacon, en lo que se llamó el juego de Bacon (muy original). El caso es que, de 535.996 actores de todo el mundo, presentes en una base de datos, la media de “factor Bacon” no llega a 3… Incluso, han elaborado un programa que, partiendo de los actores presentes en la base de datos de la Internet Movie Database, te dice el factor de cualquier actor. Este programa se llama el Oráculo de Virginia. Por poner un ejemplo: Chuck Norris tiene un factor 2, Charles Broson también, Santi Millán un factor 3, Rocco Siffredi de 3 y Santiago Segura de 2.
La conclusión de todo esto: el mundo es un jodido pañuelo, no lo olvidéis amigos.